por el rabino Hillel C. Lavery-Yisraeli 

YM eShiur Janukah 5773 fuentes (pdf)
YM eShiur Janukah 5773 (pdf)

(English version: Hanukkah: Public or Private Observance?)

Generalmente Janukáh es celebrada como una festividad de “libertad religiosa”. Más exactamente, es la festividad con la que celebramos nuestra capacidad de practicar Judaísmo sin trabas, sin presiones ni influencias externas. En otras épocas, en el siglo II aEC, por ejemplo, muchos judíos trataron de combinar las antiguas prácticas judías con otras prácticas entonces más recientes y populares: las helenísticas. Los Macabeos intentaron poner fin a estas prácticas distorsionadoras.

Aunque la fiesta de Janukáh está llena de costumbres y tradiciones, tales como comer alimentos aceitosos, jugar con los “dreidels” o sevivones a juegos de azar, interpretar obras de teatro escolares y fiestas o festejos en la sinagoga; los días de Janukáh se distinguen halájicamente de los demás días en dos cosas: cambios en nuestras tefilot diarias regulares (“al haNisim” en la Amidá y en el Birkat haMazón, la recitación del Halel, y una lectura especial de la Toráh), y el  encendido de una menoráh especial para Janukáh (llamada janukiyáh).

Los principales elementos de la historia de Janukáh son los milagros que sucedieron en aquellos tiempos: la victoria sobre las fuerzas sirio-griegas (“los pocos contra los muchos”), y la pequeña lámpara de aceite que ardió durante ocho días –por lo cual encendemos velas hoy en día. Un aspecto principal del ritual del encendido de la janukiyáh es “Pirsumé Nisá”, o hacer público el milagro. Este concepto es a menudo mal entendido y mal utilizado, por ejemplo, cuando janukiyot gigantes se instalan en espacios públicos, como explicaré más adelante. Analizaremos varios pasajes del Talmud para entender mejor “Pirsumé Nisá”.

El Talmud (en Shabat 23b) hace referencia a las personas pobres que no pueden permitirse el lujo de realizar todas las mitzvot que les corresponde, y por lo cual deben elegir cuáles de ellas realizar (y cuáles no). Se da preferencia a la mitzváh que proporcionará comodidad a la familia (velas de Shabat) por encima de la janukiyáh, de la cual no se deriva ninguna utilidad o beneficio. Por otra parte, el requisito rabínico de la iluminación en Janukáh antecede al del Kidúsh del vino en Shabat, ya que la luz de Janukáh tiene la cualidad especial de “Pirsumé Nisá”. ¿Para quién se hace este “Pirsumé Nisá”? Si se tratara de una necesidad de la comunidad, quizás anularía las necesidades de una familia, ya que las necesidades comunitarias suelen tener prioridad. Sin embargo, este no es el caso. El “Pirsumé Nisa” sólo anula otras necesidades rituales de la familia.

El Talmud, en Shabat 21b, determina que la menoráh de Janukáh debe estar encendida “desde el atardecer hasta que las calles están vacías”, es decir, durante un período de tiempo en que podrá ser vista, incluso si es sólo por los rezagados (los pobres, los que no son judíos, los recolectores de madera – Rashí). De la discusión surgen entonces dos interpretaciones diferentes de lo que esta frase significa: [1] que es el período de tiempo durante el cual debe estar encendida (sin especificar cuánto tiempo deben arder las llamas), y en consecuencia, si las calles están vacías, ya es demasiado tarde; o [2] que fija la duración de tiempo en el cual deben arder las llamas, independientemente de cuando fueron realmente encendidas (incluso si fue tarde por la noche), lo cual da entonces menos importancia al hecho de ser vista.

Al igual que es importante el tiempo para el encendido de la janukiyáh, también lo es su ubicación. El Talmud, en Shabat 21b, indica que ha de colocarse estratégicamente, de forma que sea visible para otros –por la parte de fuera de la puerta, o en una ventana que dé a la calle, si uno vive por encima del nivel del suelo. La janukiyáh no debe colocarse demasiado alta (Shabat 22a) –si está a más de veinte codos (unos 9,6 mts.) por encima del nivel de la calle, la gente no podrá verla fácilmente y por lo tanto, uno no cumple con su obligación. La posibilidad de que el público vea la menoráh de Janukáh es un requisito integral.

Quien tenga una ventana a más de 10 metros sobre el nivel de la calle, debe —si es posible— encender las velas de Janukáh a la entrada del edificio, o en el pasillo a la entrada de su vivienda. Hay quienes dicen que si hay otro nivel de ventanas, mirando desde y hacia la suya, entonces dicha ventana se puede utilizar incluso si está a más de 10 metros sobre el nivel de la calle. Cuando nada de esto es posible, se recurre a la dispensa mencionada en la fuente ? (originalmente para tiempo de peligro) y se encienden las luces de Janukah dentro de la casa de uno.

 

 

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